UNA VERDADERA HISTORIA MOTIVACIONAL

Probablemente era un día tan hermoso como cualquiera. Yo estaba solo en mi casa contemplando maneras de suicidarme. Supongo que soy del tipo que ven el vaso medio vacío, aunque nunca he logrado entender la lógica detrás de esa analogía. No tiene ningún sentido desde donde yo lo veo. ¿Qué tiene de malo un vaso medio vacío? Es solo una tontería ideológica de los post modernistas.

Salí a la licorera a comprar un six pack de cervezas y un vino. Mientras estaba pagando empecé a entrar en pánico, era mi mente siendo salvaje, algunos libros me han dejado con daños irreversibles. ¿Qué clase de utilidad tiene tanta información almacenada en la memoria? Datos inútiles que no sirven para nada. El punto es que mientras el cajero pasaba mi tarjeta por el datáfono sentí que iba a perder el control, estaba tratando de resistirlo, mientras miraba al cajero tratando de descifrar en su rostro si el estaba enterado del ataque que estaba apunto de tener, sentía que era demasiado evidente y que era probable que mi cara estaba medio deformada de la desesperación.
Pero que idiotez —pensé—, ¿qué le puede interesar a este cajero lo que sea que este ocurriendo en mi cabeza? Debe tener sus propias razones por las cuales sufrir un ataque en algún momento. Siempre la mente construyendo una realidad paralela donde uno cree que a los demás les importa una verga. Por eso no hacemos lo que tenemos que hacer, siempre pensando en lo que va a pensar el otro y al final no hacemos nada. Nos creamos este marco mental del que no salimos.

Cuando regresé a la casa me dejé caer en la cama, lloré unos minutos sintiendo pena de mí mismo. Luego encendí la computadora y busqué algún video de superación personal. Nunca había hecho nada semejante. Siempre me había parecido absurdo. Cuando un hombre recurre a algo que le parece absurdo es porque ha tocado fondo.
Puse el primer video que encontré, el que daba la charla motivacional era un hombre sin brazos, creo que tampoco tenía piernas, era solo un tronco, tenía un micrófono de esos que se sostienen al rededor de la cabeza y dijo… En realidad no les voy a decir lo que dijo porque eso no le agrega nada al desarrollo de la historia. El punto es que no lo pude tolerar más de un minuto, nunca deseé tanto estar muerto. Eso fue lo más bajo que he caído en la vida. No entiendo como hay gente que puede motivarse con algo así.

Luego tomé un libro de Schopenhauer, lo abrí en donde estaba el marcador y decía:

“Si los niños fueran traídos al mundo por un acto de pura razón únicamente, ¿existiría aun la raza humana? No preferiría un hombre tener tanta simpatía con la generación venidera como para evitarle la carga de la existencia, o de todas maneras aceptar la responsabilidad de imponer esa carga a sangre fría?”

Hermoso, eso es simplemente hermoso. La capacidad de de ver la vida con objetividad y aceptarla por lo que es, sin idealísimos, sin auto engaños. ¿Qué podría ser más poético que aceptar la desgracia de la existencia? Aceptar que existen personas que amamos que son insoportables, que la mayoría de conversaciones son una prueba de resistencia y que poco a poco nos vamos dirigiendo a un basurero de desperdicio humano.

Conozco personas que todos los días necesitan una motivación artificial para existir. Y eso está bien, todo se vale con tal de soportar la existencia forzada con la que cargamos desde el momento en que no decidimos nacer pero que no hace ninguna diferencia.

No se dejen engañar por los que quieren vender libros de superación personal, o que creen saberlo todo porque hacen yoga, o leyeron algún día un libro de Osho, cuando en realidad solo han vivido una parte insignificante de sus vidas. Se pueden decir muchas cosas de maneras bonitas e inspiradoras, pero si uno se despoja de las emociones se da cuenta de que no queda mucho con sentido. Eso no son enseñanzas que preparen al ser humano para las partes difíciles de la existencia. Siempre tenemos tanto miedo de estar solos, cuando en realidad la soledad es lo único que nos hace trascender esta existencia absurda.
He llegado a creer que la belleza de vivir es entender que solo somos animales que saben hacer promesas y nos volvimos demasiado consientes. Pero tengo presente que solo somos un accidente temporal y que tenemos que aprovechar el tiempo que dure. Eso no es una teoría popular, pero nada que le haga a las personas ver que lo que han creído toda su vida es una mentira lo ha sido.

Esta no es la manera en la que se presenta el personaje central de la historia, pero mi nombre es Henry y amo tanto la vida como la desprecio. Soy de ese tipo de gente que viene y te cuenta su vida y luego se van. Soy una persona sencilla porque nunca me haría un tatuaje de mi nombre en letras chinas y no tomo cerveza cara en los bares cuando sé que solo me alcanza para tomarme tres. No tengo estilo pero se reconocer cuando alguien esta aparentando tenerlo. 

El otro día estaba en una parada de buses y escuché a una mujer decirle a la otra: “Mire ya viene el bus”. A lo que la otra mujer respondió, “El bus siempre venía”. Eso fue algo que leí en un libro y me pareció un final impresionante para una historia motivacional.

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